martes, 9 de diciembre de 2014

Por Favor Mátame: La Historia Oral Del Punk - Legs McNeil y Gillian Mcain


      Del punk siempre nos quedamos con los Sex Pistols o The Clash. Inglaterra ha sabido apropiarse muy bien estilística e históricamente del punk, mientras que en Estados Unidos el punk ha englobado siempre a una amalgama de artistas de todo tipo y goza de un aire un poco más intelectual. 
Pero como expone este libro, el inicio de este movimiento se sitúa en el Nueva York de los 70. Antes que los Pistols fueron, The Velvet Underground,  Iggy Pop,  New York Dolls o Patti Smith entre otros y también surgió en Nueva York, la revista “Punk” fundada por John Holmstrom, Ged Dunn y Legs Mcneil, autor de este libro junto a la escritora canadiense Gillian Mcain. Dicha revista, cuyo propósito según explican los fundadores en uno de los capítulos del libro, era hablar de todo lo que les gustaba; las reposiciones de televisión, beber cerveza, follar, las hamburguesas con queso, los cómics, las películas de serie B y aquel extraño rock and roll que a nadie parecía gustar. De hecho, en muchas de las entrevistas que hicieron a artistas de la época,  una pregunta muy recurrente era saber cómo les gustaban las hamburguesas.
 
 Este libro originalmente editado en 1996, está contado en primera persona por muchos de sus protagonistas, músicos, escritores, artistas, managers, groupies, camellos, dragqueens, periodistas y gente que pasaba casualmente por allí. El libro narra la evolución de esta cultura desde sus inicios hasta su explosión comercial, a través de entrevistas fechadas en diferentes épocas. En esta edición (de Libros Crudos) añade otras nuevas entrevistas extra, y corrige los fallos de edición que tenía la anterior versión.

Sin ser especialmente fanático de este movimiento he de reconocer que este libro es espectacular. Como algunos de los protagonistas del libro indican, más allá de su música que podrá gustar más o menos, la grandeza del punk fue volver a la canción de tres minutos, en un momento en el que el Rock & Roll se perdía entre obras conceptuales y un virtuosismo que rozaba el sopor. Todo esto lo perpetraron algunas bandas que apenas sabían tocar. De hecho hay un divertidísimo momento que trata esto con los Ramones  como protagonistas en “Por Favor Mátame”.
 
No había leído tanto disparate sobre músicos en mi vida, drogas, sobredosis, navajazos, chaperos,  animales muertos, asesinatos, escupitajos y sobre todo, más drogas, inundan las más de 500 páginas de esta versión, que muchos definen como el mejor libro historiográfico del movimiento punk, un movimiento que nunca quiso ser movimiento.
Desde la Factory de Andy Warhol a Malcolm Mclaren o la avenida 53 de Nueva York, desde Patti Smith a Television, Los Ramones, MC5, The Stooges,  Lou Reed, Debbie Harry. Todos estos artistas cuentan muchas anécdotas y se contradicen unos a otros. Es impresionante la cantidad de artistas que han trascendido de este movimiento y por otra parte la cantidad de artistas que se quedaron en el camino por problemas con las drogas. El catálogo de disparates de todo tipo parece no tener fin en estas páginas, una mezcla de genialidad y estupidez humana,  una auténtica joya que hace que te desternilles de la risa, pero que también sobrecoge al contar muchas desgracias de sus protagonistas. Un señor libro.
 
Aquí dejo algunas de las perlas de algunos de sus protagonistas:
BEBE BUELL (Modelo, groupie y madre de la actriz Lyv Tyler): Iggy Pop fue mi novio durante dos semanas, pero yo ya tenía novio, de modo que no podía ser mi novio oficial. Tuvimos un rollo, como se suele decir, pero a Iggy le molestaba que yo tuviese novio y viviera con él. Y me hizo cambiar el agua de la cama de agua. No me preguntes por qué.
 RICHARD HELL (Richard Hell & the Voidoids): La primera vez que hicimos una gira por Inglaterra fue con los Clash, en 1977. Yo iba con la mente muy abierta, pero no sabía lo que nos esperaba y resultó ser un desastre. No solo estaba enganchado y sin saber dónde pillar, sino que el público inglés era horrible. Malvado. Era la época álgida de los lapos. Yo intentaba verlo desde el lado positivo; esta es la manera británica de decir "os queremos"; pero me cansé rápidamente.
RICHARD HELL:  Bob Quine cuida mucho sus guitarras. Solía situarse en la parte trasera del escenario, para que no le llegaran los escupitajos. Pero un tipo alcanzó la guitarra con un enorme y espeso gargajo. Él vio quien había sido y le abrió la cabeza con la guitarra.
 Luego, el tipo vino a los camerinos a pedirle un autógrafo. Estaban locos, eran como el público del fútbol inglés, unos animales acabados. Solo querían emborracharse, ponerse violentos, desagradables y enloquecer. ....
 
BOB QUINE ( guitarrista de Richard Hell & the Voidoids) cuando conoció a Lou Reed:
Cuando bajé del escenario, Lou me agarró y me dijo, "eres un gran guitarrista".
Le dije, "te lo agradezco mucho porque tú me has influido mucho".
"Eso me importa un carajo", me dijo, "eres genial, y bla, bla, bla…". Pero lo que siguió fue muy desagradable.
Me dijo, "debes saber que no estás tocando con un grupo. La música es poder y dominación, deberías imponerte y hacerte con el grupo. Deberías ir al otro lado del escenario y acabar con la tristeza del guitarrista". Alguien pasó al lado de nuestra mesa y yo le miré, y entonces Lou me dijo, "maldita sea, mírame a la cara cuando te hablo o te doy una hostia".
Me puse a reir.
"No rías ni un segundo. Hablo en serio. Si vuelves a apartar la vista te suelto una puñetazo en la cara".
Y esto mientras me decía lo bueno que era.
 
James Grauerholz (Productor): Al cabo de un rato, fuimos a un bar de striptease frecuentados por camioneros paletos. Iggy bebía sin parar. Y otra vez que me arrastra hasta el aparcamiento para hablar: "Tío, nadie me comprende, soy muy sensible, la gente cree que soy feliz follándome a todas esas chicas, y tomando drogas, y siendo una estrella, pero en realidad me siento solo, y necesito a alguien que estabilice mi vida, alguien como tú". Para entonces ya se había tumbado en el suelo, sobre un codo, y yo le imité, porque era Iggy Pop, de manera que estábamos los dos tumbados en el suelo del aparcamiento.
De pronto se enciende el motor del camión aparcado justo delante de nosotros y el tipo empieza a dar marcha atrás hacia nosotros. Mientras Iggy lloriqueaba sobre su soledad, le agarré sin avisar y dimos cuatro vueltas sobre nosotros mismos para alejarnos del vehículo. El tipo no nos había visto.
Iggy se levanta y empieza a gritarle al conductor "¡Maldito cerdo, hijo de puta, casi me matas!. ¿No sabes quién soy?, podrías haber detenido la historia del rock and roll"
 
Jeff Magnum ( Dead Boys): Los Dead Boys me estaban volviendo loco. Me preocupaba mi propia salud mental. Cheetah y Gyda  tenían dos conejillos de indias, Ace y Winkle. Winkle era blanco de pelo blanco, y ya estaba allí cuando llegué.  Ace era pequeño, de pelo rojo, y lo trajeron después. Un día, los conejillos pusieron nervioso a Cheetah  y este, como si fuese Moisés, le dijo a Winkle: “Tú vivirás, hasta prosperar. Y tú Ace, debes morir, porque tienes el cerebro tan pequeño como el mío”. Y lanzó al conejillo de indias por la ventana, como si fuese una pelota, sin ni siquiera mirar. Yo esperaba que no pasara nadie por la calle. ¿Te imaginas que dé un conejillo de indias en la cabeza? ¿Qué clase de demente puede tirar un animal por la ventana?
 
 
 
 
 
 
 
 
 

martes, 11 de noviembre de 2014

Indies, Hipsters y Gafapastas: Crónica de una dominación cultural: Victor Lenore

       Recuerdo hace unos años que la banda británica My Bloody Valentine decidió volver a reunirse tras casi dos décadas separada y en los medios se empezaron a destacar sus conciertos, su discografía (en una carrera que engloba casi 30 años, tres discos de estudio, el último editado el año pasado). Todo era un halo de grandiosidad, hay leyendas que dicen que su vocalista empeñó más de una semana en grabar las pistas de una pandereta. Pues bien, un servidor, que siempre trata de descubrir nuevas músicas, no tenía mucha idea de ellos, lo típico, alguna vez había leído sobre ellos, pero nada más, desconocía su discografía y el "impacto" que causaron.
 Por edad, tenía siete años cuando editaron su disco más reconocible, “Loveless”, pero me sorprendió ver a gente de mi edad hablando de ellos como la panacea del rock, como si fueran visionarios, como si llevasen escuchando las canciones del grupo británico desde el vientre materno y pensé, o estos chicos tienen algún hermano más mayor que les pasaba sus discos o simplemente se quieren hacer los listos. 

Es increíble ver como gente que siempre habla mal de los críticos de música o cine, acaba adoptando la misma opinión que estos vierten en los medios, siguiendo cual borregos su credo, sin criterio alguno, en pos de parecer más inteligente por hablar del último grupo de San Francisco o la última película de David Lynch. Para mí esto es el más claro ejemplo de hipster o gafapasta, o como dirían nuestros padres, el “moderno de toda la vida”, mucho ruido y pocas nueces.


Lo reconozco, me fascinan estos temas, como una contracultura, se convierte en un fenómeno de masas, como movimientos que comienzan como minoritarios, acaban adaptados al consumo más feroz, como músicas “consideradas” minoritarias e incluso antisistema llenan festivales repletos de grandes marcas. Las contradicciones que implica el mundo de la música, cine, el arte en sí, son tan fascinantes como temerarias ¿Será simple curiosidad? ¿Será tirria a los modernos? Probablemente ambas. ¿Por qué hay gente que te intenta vender que lo que escucha es mejor que lo que tú escuchas?  Yo, que soy una persona sin alardes de sabelotodo, siempre trato de observar estos fenómenos desde un punto de vista imparcial, pero cuesta mucho ser imparcial ante tanta tontería.


En este libro, el periodista musical Victor Lenore, colaborador en El País, La razón o Rockdelux entre muchos otros, hace un análisis del movimiento hipster, también llamado indie, moderno o gafapasta, y la relación entre su individualismo y su escaso o nulo compromiso político, y el machismo y racismo que impera en dicha cultura. En este libro, el periodista soriano expone que esta cultura se ha establecido como la cultura dominante con el amparo de los medios de comunicación  que, otorgan al indie más espacio que a otras músicas. Cita, que en las noticias de deportes de Cuatro suenan The Black Keys o Four Tet, que el magnate ultraderechista Rupert Murdoch invierte 50 millones de dólares en Vice, medio de cabecera para hipsters de medio mundo. Hay un capítulo dedicado a Diplo, un conocido dj y productor que roba ritmos de músicos de las favelas, sin ni siquiera incluir en los créditos a dichos músicos, para su música o la de grandes estrellas. O como Madonna al ser acusada de plagio por uno de esos artistas, ofrece al denunciante que sea su telonero en vez de arreglarlo en los tribunales. No se puede decir que el periodista no se haya documentado para tratar este fenómeno, porque no faltan referencias a otros ensayos como "¿Qué fue lo hipster?" de Mark Greif o el "Negro Blanco" de Norman Mailer o "Energy & Flash" de Simon Reynolds. Incluso frases que incluye de otra gente, como sociólogos o amigos suyos sin ir más lejos, tienen su chicha. El periodista cita webs como Jenesaispop o a el artículo publicado en El Diagonal “Machismo Gafapasta” y hay mención a como la Reina Letizia se escapa de la zarzuela para ir a conciertos de Eels o Los Planetas entre otros. Estos son solo unos pocos ejemplos, hay muchos más. El prólogo lo firma Nacho Vegas.


En mi opinión, las descripciones de Lenore sobre esta tribu urbana se acercan bastante a la realidad, pero el esnobismo y el postureo es algo que ha existido y existirá siempre y no es propio únicamente de los hipster, al contrario, ahora con internet como vehículo, se acrecienta, donde gracias al anonimato (y sin él) puedes poner a parir en un foro, sentar cátedra y arreglar el país a golpe de clic, por lo que extrapolar comentarios en páginas de internet, como la opinión de una mayoría me parece demasiado atrevido. Algo así ocurrió en casos como el de Julieta Venegas o Calle 13, en los que los hipsters se indignaron (en internet, no llegaron a tomar las calles) porque actuaban en el festivales como el FIB o el Sonorama. Casos así han sucedido en otros festivales que nada tienen que ver con el indie, como cuando por ejemplo Ramoncín tuvo que parar su actuación en Viñarock, un festival donde no ha hecho mucha gracia la inclusión de grupos como Pereza o Melendi en alguna edición. Tampoco la inclusión de David Guetta en Monegros es que gustase demasiado.
El principal acierto de Lenore está al decir que el hipster, no siente remordimientos e incluso se siente orgulloso de su consumo, y al exponer que esta tribu urbana no causa problemas políticamente. También estoy de acuerdo en que el marketing y el indie son buenos compañeros de cama. Desde luego que el libro atiza a diestro y siniestro a hipsters y no hipsters, algunos de sus argumentos son irrebatibles. Lo realmente triste de todo esto, es que todas estas definiciones, esos hábitos que tan bien define Victor Lenore, los comparten muchas más personas de lo que parece. ¿Serás tú un Hipster de esos?
Lo mejor: Aunque es triste, en muchos aspectos Lenore tiene más razón que un santo.
Lo peor: Que no se haga un análisis sociológico más profundo sobre estos temas.



jueves, 16 de octubre de 2014

Microcríticas: Discos


La verdad es que a veces la desgana, a veces la falta de tiempo, hacen que no termine de escribir críticas o me explaye demasiado, por lo que aquí voy a dejar un par de críticas que tenía guardadas, resumidas en unas líneas:
 
 Silvia Pérez Cruz & Raül Fernández Miró:  granada


      Que Refree, el productor catalán omnipresente en mil y un saraos y Silvia Pérez Cruz, ganadora de un Goya a la mejor canción y una de las voces mas talentosas del panorama nacional se junten en un disco de versiones cantadas en alemán, castellano, catalán, francés e inglés, resulta raro, pero mas raro aún es el resultado del disco.
Algunas de las versiones son muy buenas y otras resultan soporíferas. En mi opinión el disco vuela, cuando Silvia Pérez Cruz y Raül Fernández Miró (Refree) se desmandan y pierden el respeto a las originales. El resto, suena demasiado académico, demasiado respetuoso, demasiado impostado.
Para escuchar:  Acabou Chorare, Hymne a L'amour y sobre todo Mercé
Lo mejor: Silvia Pérez Cruz.
Lo peor: Se echa en falta más riesgo.
 




Caribou: Our Love
 
     
Hace unos años que el canadiense dio el  petardazo  con temas como "Odessa". En "Our Love", Dan Snaith ha vuelto a inundar nuestros oídos con ese peculiar sonido acuoso que destilaba "Swim" el anterior disco del canadiense.
Canciones como "Can't Do Without You", "Our Love" o "Your Love Will Set You Free" te gustarán si te gustó su anterior trabajo, pero además hay sorpresas como "Silver" o "Dive" canciones muy a lo James Blake , o la hipnótica “Mars”.
En definitiva, un señor disco.
Para escuchar: Our Love, Mars, todo el disco en general.
Lo mejor: Que Dan Snaith siga explorando nuevos caminos en la música pop.
Lo peor: Pues de momento, no se me viene nada a la cabeza.
 

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Lost In Music: Una odisea pop

    
     
Hoy en día, apenas hay circo en la música, la actitud de las estrellas del rock, parece haber quedado para las fotos promocionales y las entrevistas y los escándalos, se resumen en tweets y virales que protagonizan las féminas del pop actual. Atrás quedó la música como movimiento contracultural y/o azote del sistema. Da igual el tipo de música que sea, todo es frivolidad y postureo. Pero lo peor de todo es que todo esto se trata en los medios con una seriedad y un “rigor” que da vergüenza ajena.

 Necesitaba una historia como Lost in Music, en donde su autor,  Giles Smith habla del fanatismo desde el punto de vista de un artista fracasado. Sin la pomposidad de otras biografías, el británico comienza su historia, explicando que cuando era niño, quería ser y vivir como Sting. Las historias detrás de cada vinilo, cada casete, cada cedé y la compra compulsiva e incluso robo de música es algo con lo que cualquier melómano se tronchará de risa al leer este libro, un libro en el que artista, habla de su fracaso, desde su amor a la música.
 
 

EL libro, publicado en 1995 se adelanta a todos estos cambios vividos en los últimos años en la industria musical. Contado en primera persona por Giles Smith, habla de su relación con la música, desde el episodio en el quería ser Sting hasta cuando estando de gira por Alemania acaba metiéndose sin querer en la parte oriental. Una sucesión de historias, sobre sus amistades, sus grupos y sobre sus artistas preferidos, con la música como protagonista, todas ellas abordadas con la pasión de un fan, la visión de un músico y la ausencia total de sentido del ridículo.
 
 
 
 
Si eres un apasionado de la música, seguro que te sentirás identificado con Giles Smith. Sus manías de bibliotecario con su colección de discos, momentos que vivió con sus ídolos. Son tantas las historias que hablan de estrellas de rock con comienzos  casi marginales que acaban teniendo éxito, que ya aburren.
 En este libro Smith se ríe de sí mismo, contando sus batallas por convertirse en una estrella del rock, y aunque fracasa, por el camino deja grandes y tronchantes historias. El acierto del escritor británico es optar por contar su historia desde el prisma del humor. Aquí la ampulosidad que destilan biografías de rockstars no tiene cabida, y el sentido común acaba haciendo acto de presencia. Los Orphans of Babylon, Cleaners From Venus, bandas de las que formó parte Smith, que nunca llegaron al éxito, centran parte de la historia, pero los apartados para otros artistas del libro brillan por lo que tienen detrás, pura pasión por la música. El de Colchester, una ciudad en la que lo único relacionado con la música que había sucedido fue, que un día los Beatles pararon a comprar caramelos en una tienda. Lost in Music, también explica también la poca información entre la gente de su generación sobre los contratos discográficos.

El libro se completa con un epílogo escrito en la actualidad por el propio Giles Smith.
Si te gusta la música, sea cual sea el tipo de música que te guste, debes leerlo.
Aquí dejo algunas de las perlas del propio libro y un video de los Cleaners From Venus:
 
-          “No hay nada como el pop para abstraerte, pero sucede al revés: no hay nada como el pop para centrarte en ti mismo.”
-          “Cuando estábamos atravesando Londres en dirección a la autopista, me di cuenta que íbamos a cruzar media Europa en lo que era, a todos los efectos, un castillo infantil inflable motorizado”.
-          “La mera realidad es incapaz de destruir el sueño del pop. Es como un despertador de una tira cómica, que sigue sonando mucho después de que sus piezas vitales hayan sido destrozadas con un bate de béisbol.”
 

 

miércoles, 2 de julio de 2014

Californication: Hasta siempre Hank Moody

                  Si soy sincero, al principio era contrario al fenómeno de las series de hoy en día, muchas de ellas cutres, pero la crisis en el cine actual, y el hecho de que estamos en la edad de oro de las series, con buenos argumentos, buenos actores y sobre todo buenas producciones, ha hecho que me rinda a un buen puñado de sitcoms, aunque he de reconocer que no he llegado a Californication hasta hace escasamente un año, cuando vi un capítulo de la quinta temporada con el rapero y productor musical RZA, en el que interpretaba precisamente a un rapero y productor musical llamado Apocalipsis Samurái. Pensé, que si este tipo, que en sí encarna todos los tópicos del Hip Hop, es capaz de reírse de sí mismo, esta serie no debía que estar nada mal, por lo que me he tragué las seis primeras temporadas del tirón. Me alegro de que haya sido así, porque la espera entre temporada y temporada se me hubiera hecho eterna. Pero todo lo bueno acaba,  y este domingo tras siete temporadas las aventuras y desventuras de Hank Moody han echado el cierre.

    El primer capítulo de esta serie es una declaración de intenciones en toda regla, una iglesia, una monja, una felación. Así comenzaba esta serie allá por el 2007, protagonizada por David Duchovny, a quien todos hemos conocido como el Fox Mulder de Expediente X ,  un "San Benito" que se ha quitado con un personaje hecho a la medida del antiguo agente secreto del FBI. Tanto creería en Californication el propio actor norteamericano , que ha sido uno de los productores. Una serie que empezó con muy buenos datos de audiencia en Estados Unidos, pero a la que las posteriores reubicaciones en la parrilla televisiva, y un alargamiento en exceso (como la mayoría de las series) han hecho mucho daño, hasta acabar sin pena ni gloria, con bajos datos de audiencia. Californication siempre se ha movido entre la línea de lo políticamente correcto y lo surrealista, tratando algunos temas tabú, con una elevada carga de sexo, riéndose de todo, del Hip Hop, del Rock, del cine, de los escritores, en fin no ha dejado títere con cabeza.


En España se emite actualmente en Energy, pero creo que hasta la quinta temporada. Ambientada en Los Angeles, se ha reído en múltiples ocasiones del establishment hollywoodiense.  Los que hemos caído en el encanto sinvergüenza de Hank Moody, echaremos de menos personajes como Karen (fantástica y sobria Natascha McElhone) una mujer con clase, que deja en un buen lugar al género femenino de la serie, Runkle (un extraordinario Evan Handler) el agente pajillero, Becca (Madeleine Martin) la benjamín del grupo y a la vez la más cuerda de todos o Marcy (Pamela Adlon) una mujer que es un disparate en sí. Personajes  desternillantes como Eddie Nero, Lew Asbhy, Atticus Fetch, Stu Beggs o el anteriormente citado Apocalipsis Samurái, han sumado con sus apariciones, además de cameos de músicos como Marilyn Manson, Sebastian Bach o Tommy Lee.

Quizás, para el género femenino pueda resultar algo machista, por el papel que han interpretado muchas mujeres, como meras compañeras de cama del protagonista, pero con las protagonistas, en Karen y sobre todo en Becca,  redime el papel de las mujeres en la serie, otorgándoles el sentido común que le falta a su protagonista masculino, dándole la elegancia y la sobriedad y mesura ante mujeres que se derriten por un cuarentón resultón. Pero como he dicho antes aquí nadie se libra, y a los hombres también le ha tocado con su variado catálogo de zafiedades y meteduras de pata. Pero no creo que haya que interpretar la serie como una guerra entre hombres y mujeres, después de todo el amor (y el disparate)  es lo que mueve la serie.



 Sí, Californication no deja de ser previsible, como todas las series, pero en mi opinión ha destacado por su ruptura con lo políticamente correcto, encarnada en Hank Moody, un macho alfa que bajo su sirvengonzonería , esconde un buen corazón, un antihéroe que la caga una y otra vez en la búsqueda del amor de su vida. Repleta de humor negro, no sé si será de las mejores series de los últimos años, pero si es una de las más reseñables, aderezada con una gran selección musical, a ratos parece una canción de The Doors.
Espero que se hagan más series del nivel de Californication en el futuro, solo nos queda decir con la voz lo más aguda posible:
¡¡Hasta siempre motherfucker!!

 Lo mejor: Su irreverencia.
Lo peor: A ratos previsible.
 


 

domingo, 17 de febrero de 2013

Searching For Sugar Man

      Como todo en este mundo, la música se está yendo al garete también. No hay mas que echar un vistazo a las revistas, a los anuncios que me encuentro en el metro cada día, todo es puro cliché, tíos que se creen demasiado y mujeres que se visten de tontitas para promocionarse, ante un público que los escuchará una vez y los enviará a la papelera de reciclaje.

Hoy en día, mas que nunca, en la música se echa de menos el "circo" que llevaban detrás los David Bowie de turno años atrás, el misticismo que tenían los artistas de hace décadas, eso ahora no existe.

Antes si tu querías saber algo sobre un artista desconocido como Sixto Rodriguez, debías emprender una aventura como la que emprendieron varios de los protagonistas de este documental. Hoy todo eso se ha perdido, teclea en internet el nombre de tu artista favorito que sabrás hasta las veces que se ducha, por eso historias como la de este artista de Detroit son necesarias para ver el poder que tiene la música.

Searching For Sugar Man aborda como dos fans buscan saber algo sobre un artista del que nada se sabe, del que rumoreaban que se había suicidado en el escenario en un show ante un público descortés con su música, todo un vacío de información de sobre un músico que ha marcado una época en Sudáfrica, en el que solo por el hecho de saber mas sobre él acaban encontrando algo espectacular.



 Y es que aunque aquí resulta inverosímil, la realidad siempre supera a la ficción. Este documental habla de la mas cruda comunión del artista con sus fans. Al final te preguntas como un artista como Sixto Rodriguez ha podido pasar desapercibido hasta ahora.

 Desde la tiranía de algunas discográficas a los primeros músicos sudafricanos que se rebelaron en la época del Apartheid tienen cabida en este documental en la que la música es casi lo de menos y donde la realidad y el mito se fusionan para dar una historia digna de una novela, pero real como la vida misma.

Sobran las palabras, una historia apasionante que deberías ver si realmente amas la música independientemente del estilo musical que te guste. Emocionante.

Lo mejor: El momento del concierto. Todo el documental en conjunto.

Lo peor: Excesivo en el culto al artista.





viernes, 10 de agosto de 2012

Cocorosie - Royal Festival Hall (London) - 4 de Agosto

     Un servidor que pensaba que Londres en plenos juegos olímpicos iba a ser un caos, todo lleno de gente, un infierno... Pues nada de eso, quizás los altísimos precios de los vuelos (una burrada) tengan la culpa, pues oye, al final tampoco se está tan mal. Prueba de ello es que te puedes ir a ver un concierto de Cocorosie a orillas de Támesis sin retrasos, agobios ni nada por el estilo.

Ando muy dejado en plan conciertil y es que esta ciudad te absorbe sin que te des cuenta. Pero ojeando internet un día me percaté que Antony Hegarty comandaba un festival llamado "Meltdown" y que gente como Diamanda Galas, Marc Almond, Lou Reed o Joan As Policewoman actuababan en dicho evento, amén de otros actos en los que participan gente como Marina Abramovich y como la única vez que había visto a Cocorosie en directo me gustó mucho me decidí y compré los tickets para dicho concierto. Además de ser mi segunda vez en el Royal Festival Hall, un auditorio en el que es una gozada ver un concierto con una acústica perfecta, cómodo y tranquilo.

Casi sin tiempo para tomar asiento saltó al escenario Yasmine Hamdam, una artista libanesa que en principio no estaba incluida en el festival, pero la caída del cartel de Rajasthan Roots propició su inclusión en esta edición de Meltdown. Sin mas apoyo que un sintetizador y un bombo o guitarra (dependiendo de la canción) ofreció un gran recital lleno de sonidos arabescos y unasensualidad hipnótica. Anteriormente formaba parte de un grupo de electro-pop llamado Soap Kills. Sencillamente genial. Aquí dejo un video de la artista.


Pero sin apagar las luces siquiera, en apenas un par de minutos, ¡zás!, fuera instrumentos y de repente aparecieron un par de bailarinas y Jenny 6, o Nomi Ruiz (Hercules And Love Affair)no se cual es el nombre artístico que ha elegido. Cuando todavía estaba paladeando los bellos acordes del concierto de Yasmine, una suerte de pregrabados dance y bailes lascivos (mira que tiene que ser difícil moverse con los taconazos que llevaba) ponían la nota petarda a la noche. Nunca había visto un espectáculo de estos en directo y la verdad es que tampoco estuvo tan mal. Nomi Ruiz tiene una gran voz y esa música tan machacona tiene su encanto, y mas aún si el mismísimo Antony Hegarty aparece en el escenario y se pone a cantar "Prisoner Of Love" y calienta a un público tan frío como el inglés. No encontrará en mi a un fan, pero sus canciones son carne de pista de baile.

Pasado ya ese trance y con una cerveza en la mano, las hermanas Casady saltaban al escenario, sin guitarras, bajo o elemento de percusión cualquiera, dando todo el protagonismo a ese juego de voces de las dos hermanas. Cuando oyes a Sierra Casady con esa voz solo te queda quedarte con la boca abierta. El primer tema era nuevo y solo cantaba Sierra, mientras que el segundo fue "Tearz For Animals" la canción que da nombre a su reciente single. Poco después sonó "Undertaker" primera canción reconocible para el público para que el grupo dejase unos minutos de protagonismo a Tez, el Beatboxer del grupo que mostró sus dotes y su repertorio de ruidos, Sensacional.

Despues caerían "Smokey Taboo", "R.I.P Burn Face", el nuevo single "We Are On Fire" o "K-Hole entre otras", todas, muy diferentes a como suenan en sus respectivos discos algunas casi irreconocibles o la siempre emocionante versión en directo de "Fairy Paradise". También sonaron "Werewolf" o "By Your Side" en la que Yasmine Hamdam y Nomi Ruiz salieron al escenario e interpretaron junto a las Casady dicha canción con el escenario lleno de divas. Como broche final "Beautiful Boyz" junto a Nomi Ruiz, mientras todos esperábamos que Antony Hegarty saliese al escenario, pero al final no fue asi. Al final todos tan contentos. Gran concierto de las de Nueva York, probablemente uno de los shows mas originales que te puedes encontrar hoy en día sobre un escenario.




Fotos: Jason Williamson

jueves, 5 de julio de 2012

Sombras Tenebrosas

     
A veces me pregunto que sería de obras pasadas si hubieran sido estrenadas ahora. Me viene a la cabeza una película como“Eduardo Manostijeras”. Pienso que de haber sido realizada hace un par de años por poner un ejemplo, nunca habría sido una obra maestra, es más, no habría pasado de mero telefilm.
Y es que no sé, no sé si es que sabemos demasiado o es que no sabemos realmente nada. No hay nada mas que leer cualquier crítica sobre “Sombras Tenebrosas” para ver que la nueva película de Tim Burton no ha gustado nada al personal. ¿Qué esperaban? El de Burbank es un adaptador de historias, series, novelas, musicales etc, no un escritor reputado. Los estudios le entregan un guión y él le da su toque y su paleta de colores. Esto ha sido siempre así, solo que quizás la marca “Tim Burton” está demasiado vista e imitada hasta la saciedad. Antes, la gente se identificaba con los personajes de sus películas, pero ahora en una época en la todos quieren ser populares, interesantes e introspectivos (todo a la vez, esto es el colmo) la sucesión de personajes incomprendidos de sus films no sorprende a nadie. Al menos nos queda la bella estética (o marca, más bien) de sus cintas, esos colores, esa oscuridad, es bella para la vista, porque ¡coño! una imagen vale mas que mil palabras, y en eso Tim Burton es de los mejores.

Estoy filosófico y me he explayado, perdón, la verdad es que podía haber dicho que Tim Burton está en baja forma, porque esto es un hecho. “Sweeney Todd” era correcta, “Alicia en el país de las maravillas” fue un bajón enorme y “Sombras Tenebrosas”, aunque reune las mejores características de la filmografía Burton le falta “punch”. Quizás la película sea un capricho de Jhonny Depp, no en vano, compró los derechos de la serie y coproduce esta película. Él mismo ha declarado que siempre había querido interpretar a Barnabas Collins.

La serie realizada a finales de los años sesenta (no he visto nada de la original) tenía los ingredientes perfectos para ser una adaptación perfecta de Tim Burton, vampiros, brujas, pero está mal rematada.
Destacan la fotografía (como no) y el vestuario, diseñado por la oscarizada Coleen Atwood, pero en su empeño por querer combinar humor negro y terror no remata ni una cosa, ni la otra. No es que sea una bazofia, porque ni mucho menos lo es, pero pese a que como película de entretenimiento funciona perfectamente, a el genio californiano siempre se le presupone un latigazo de originalidad y en “Sombras Tenebrosas” apenas se deja ver, no me termina de convencer.

Jhonny Depp está como siempre, genial, con la caracterízacion exagerada de siempre, sus tics normales, pero pese a que lo sigue haciendo bien, no estaría mal que dejase de colaborar durante unos años con Burton, porque empiezan a cansar un poco y sería bueno para no acabar quemando este matrimonio cinematográfico. Sorpresa la de Eva Green (bellísima), de lo mejor de la película, sobre todo cuando exhibe esa mirada lasciva y esa sonrisa maquiavélica, arpía y mala de verdad. También Michelle Pfeifer (desaprovechada en esta película) y Helena Bonham Carter, están expléndidas igualmente. El resto del reparto, Chloë Grace Moretz (bastante bien) y Bella Heathcote, pues eso muy bella, muy mona, muy cándida pero sin nada de gracia. Los guiños a los 70 en forma de Alice Cooper, hippies y la banda sonora tienen hasta gracia, pero no es suficiente.

La película funciona con precision milimétrica como entretenimiento, es correcta, pero carece de alma. Parece que en sus últimas obras importa mas el continente que el contenido, pese a que técnicamente son buenas, pecan de ser demasiado mecánicas. Todos sabemos que trabaja para los grandes estudios, pero él sabe colar elementos o personajes extraños en esas cintas de gran presupuesto que dan color al séptimo arte . Me duele, pero el director norteamericano está perdiendo fuerza. Habrá que esperar a el estreno de Frankeweenie para ver si levanta el vuelo, ¿se estará apachonando Tim Burton?.

Lo mejor: El vestuario y la fotografía.

Lo peor: Demasiado previsible y mecánica.

miércoles, 25 de abril de 2012

Low - Royal Festival Hall (Londres) - 3 de Abril

 
      
        Al principio del film de Tim Burton “Sweeney Todd”, Johnny Depp canta “No place like London”,  y no puede tener más razón (suscribo lo de “full of shit”) porque la ciudad aunque algunas veces te parezca que es lo peor, tiene cosas buenas, como por ejemplo una apabullante oferta cultural (porque por aquí da conciertos todo dios)  y mucha gente dispuesta a disfrutar de toda esa cultura.

El día de este concierto  camino del “Royal Festival” Hall”, un auditorio situado en la orilla del Támesis podía observar como llovía sobre el río, y entre las vías del tren veía el Big Ben o el London Eye, que ya tengo muy vistos de por sí, pero esa día con la lluvia era realmente  una bella estampa, nada que ver con el trasiego de maletas diario, gente que viene, gente que se va,  algo que hace que veas esta ciudad demasiado impersonal, caótica y dura, pero para paliar esos malos pensamientos, nadie mejor que Low.

Nada más tomar asiento en la butaca salieron a la palestra los británicos “Lanterns On The Lake”. El sexteto de Newcastle realiza una música repleta de altibajos , la dulzura de la frágil voz de su cantante con las rasgaduras con arco de violín a lo “Sigur Ros” de uno de sus guitarristas mezclados con violín y piano hacen una mezcla atractiva para los oídos, pero tanto derroche de originalidad acaba siendo cansino y más si esperas a Low fervientemente. Pese a todo me parecen muy recomendables.

Con unos minutos de retraso respecto al horario establecido aparecieron los de Duluth (Minnesota), totalmente de negro, cual camareros, pero no iban a decir eso de “How can I help you”, el guitarrazo inicial de “Nothing But Heart” daba inicio al concierto, mientras Allan Sparhawk con su voz daba intensidad a una canción ya de por si intensa, así da gusto. En el fondo unas proyecciones de aviones antiguos acompañaban a la música. Enseguida Nightingale (soberbia)  y “Try To Sleep” continuaba una senda creciente en la que los temas del sobresaliente C’mon se desarrollaban, de una forma distinta a la que suenan en disco,  en directo suenan menos eléctricos, pero con mucha personalidad.


Pronto sonó “Sunflower” y mientras sonaban  canciones como “In the Drugs” o “Little argument with myself” te das cuenta de la magia que tiene el grupo. “Silver Rider” me emocionó y “Murderer” con su crescendo hace que la butaca te resulte incómoda. Pero no fue un concierto tranquilo en canciones como “Everybody’s Song” y sobre todo  en “Pissing”(descomunal) hubo lluvia de electricidad. Cabe destacar que la aportación de Eric Pollard al piano y teclados da mucha  más intensidad al grupo, eso unido al sobresaliente bajista Steve Garrington y a la pareja formada por Sparhawk y Mimi Parker (que voz tan dulce) hacen que sus conciertos sean inolvidables. Parcos en palabras, desplegaron un repertorio de canciones que oscilan entre la melancolía y la esperanza, con una maestría impecable. No puedo poner ningún pero, si hasta las cervezas estaban baratas. Inolvidable.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Melancholia

       Sé que se estrenó hace unos meses y ya estará en DVD, pero la tenía escrita desde hace tiempo y ahora sale a la luz, ahí va:


Sobre Lars Von Trier tengo opiniones encontradas, siempre pienso que es un compendio de talento cinematográfico con finales efectistas a lo Shymalan, pero a la vez pienso que dentro del ruido que crean sus provocaciones (en esto sí es un auténtico artista) hay tan solo eso, ruido. Al final el arte consiste en no dejar indiferente a nadie y las películas del director danés consiguen este propósito y aunque "Melancholia" me ha dejado a medias, no creo que se pueda tildar de pufo, porque no lo es, pero tampoco azota al espectador como pudo azotar "Dogville" por poner un ejemplo.


Es raro pensar que con siete millones de Euros haya dado para que coma tal reparto, Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland o Charlotte Rampling entre otros, pero si hay un director europeo de renombre (si es Lars Von Trier, más todavía) por medio, a los actores y actrices se les hará el culo pepsicola. No sé que tiene este director, pero las stars de Hollywood dejan su mega-lujo por rodar con este hombre, eso sí todas menos nuestra Penélope Cruz que prefirió rodar “Piratas del Caribe 4” antes que esta película, ¡viva!.

Pero a lo que voy, el poderoso preludio con la ópera de “Tristán e Isolda” y esa danza planetaria es espectacular, después, la película se divide en dos partes con el nombre de dos hermanas Justine y Claire, interpretadas por Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg respectivamente. La primera parte se centra en Justine, es algo tosca, llena de intriga y preguntas sin resolver que luego no aportan nada al film. La mayor tensión de esta parte consiste en ver en qué momento se le saldrá un pecho a Kirsten Dunst. No, no me estoy riendo de esta parte (el mismo Lars Von Trier ha dejado caer que no le ha gustado el resultado de la película) es lo que pienso, si tiene que hacer esto para contentar a su sector más “Dogma” y a cualquier moderno de turno que se vaya por donde ha venido, esta parte quiere abarcar demasiado, pero se queda en nada.


Pero el film remonta el vuelo en la segunda parte, más terrenal, menos de cine para modernos, más conmovedora, (seré facilón). En esta parte las dos actrices se exhiben sin que el director haga acopio de elementos extraños, con una Charlotte Gainsbourg sobresaliente y una Kirsten Dunst genial, mejor, más cómoda y creíble en su papel. Esta parte de la película consigue conmover con lo más clásico del cine, una buena historia (por muy surrealista que sea) sin artificios. Aquí las preguntas tienen respuesta, la situación es más creíble y la tensión aumenta, justo cuando el film y el argumento topan con su momento más surrealista.

En resumen la película está bien, exceptuando cosas de la primera parte, que he de repetir no me ha gustado nada. Pocas películas pueden ser tan apocalípticas sin apenas efectos especiales sin misiles y maromos ultra musculados ni cohetes de por medio. No está nada mal.


Lo mejor: El preludio, las protagonistas y la tensión de la segunda parte.

Lo peor: La primera parte.

viernes, 24 de febrero de 2012

The Artist

     Después de meses sin acudir a un cine "The Artist" era la ocasión perfecta para ver una película en una pantalla grande, cine mudo, para no tener que matarme mucho con mi nivel de inglés. De entrada el trailer de "The Iron Lady", con una Meryl Streep convertida en Margaret Thatcher, (espectacular el acento, y eso que solo era el trailer). Algo bueno tiene que tener pagar en libras, que muchas de estas películas llegan antes.

Uno piensa, todavía se siguen haciendo películas y cortos de cine mudo, está claro que no al nivel de los años 20, pero se siguen facturando y no alcanzan tanta repercusión como esta película. Entonces ¿por qué ha creado tanto revuelo "The Artist"?
Pues muy fácil, los hermanos Weinstein de "Miramax" como productores.

"The Artist" no ha llegado para renovar el cine, no es ni más ni menos que una película hecha a la antigua usanza pero sin llegar a copiar burdamente la estética del cine primigenio. Puede que el éxito que ha tenido esta película haya creado una moda de rodar cine mudo ( y bienvenida sea), pero es un error achacar dicho éxito a la mano de Hollywood esta película francesa.

Su argumento, no es nada nuevo, cine dentro de cine, su baño digital en pantalla resta encanto en el terreno de lo visual si lo comparamos con las imperfecciones de antiguas películas de cine mudo, pero su estética y su pretendido y sobrio aspecto "oldie" y sobre todo sus protagonistas le dan un enorme encanto

Pero si hay algo, más bien alguien que merezca la pena de este film es Jean Dujardin, su George Valentin es un espectáculo, con la dosis justa de verborrea que exige este tipo de cine, este hombre de rudo rostro hace que su radiante sonrisa ilumine la pantalla logrando una actuación memorable. El personaje de Peppy Miller interpretado por una fantástica (y bellísima) Berenice Bejó no es que deje que desear, pero no llega a hacer sombra a el protagonista, aunque solo por la escena de la chaqueta merece la pena. Otros personajes como el de James Cromwell o John Goodman están a la altura del film.


Su unión sin prejuicios de cine antiguo con elementos de cine moderno, su oda al cine, los guiños a múltiples películas y actores, su banda sonora, sus protagonistas, su mezcla de géneros y las sonrisas y ese inexplicable "nosequé" que solo se siente al ver cine mudo hacen que te emociones en la butaca. No hacen falta muchas palabras para definir esta película. Fantástica.

Lo mejor: Los dos protagonistas.

Lo peor: Que una lluvia de Oscar acabe haciendo que se menosprecie este film.

martes, 6 de septiembre de 2011

La piel que habito

       Después de haber leído que en el pasado Festival de Cannes que “La piel que habito” provocó risas en la sala donde fue proyectada, cuesta entender como ha sido vendida como todo lo contrario. Al salir del cine pude entender esas risas, porque el cine de Almodóvar vive de eso, del humor en el momento más insospechado y en eso esta película no es una excepción.

 Aunque sea tirar de tópico, quizás esta película, realizada por el Haneke, Lynch o Kaurismaki de turno sería rebautizada como la "jodida obra maestra", pero la ha realizado un señor de Calzada de Calatrava (Ciudad Real) y eso en un país como este es una losa bastante pesada para cualquier director, incluso para Pedro Almodóvar, empeñado en seguir filmando películas en un país que espera con los cuchillos afilados cualquier obra que presente. Se nota que a cabezonería no le gana nadie.

"La piel que habito" versión libre de la novela "Tarántula" de Thierry Jonquet, no es ni de lejos su mejor obra, no creo ni siquiera que sea nada nuevo en su filmografía, algo que siempre se dice cuando se estrena una película del director manchego, pero su mezcla de géneros en sus dos horas de metraje y los excesos propios de su cine conjugan en esta cinta lo mejor y peor de su obra, un Almodóvar que casi sin querer es más Almodóvar que nunca, en un film en el que juega como nunca con el ridículo pero por el camino deja una película de clara vocación kamikaze. Quien no arriesga, no gana, aunque esto en el cine no sea 100% necesario para triunfar.

Precisamente una de las grandes virtudes de este film ha sido que Almodóvar amplíe su habitual mezcla de estilos drama-comedia y viceversa, tomando elementos propios de la intriga o el terror, con un Robert Legard interpretado por Antonio Banderas, a cuyo personaje probablemente le sienten mejor las palabras del libro y le den un grado elevadísimo de sadismo. Aun así, su evocación de un moderno doctor Frankenstein y su personaje en sí, asustan. Su Robert Legard es más grande por lo que sugiere que por lo que muestra.

Mención especial a Elena Anaya. Me creo su "Vera" que no es precisamente un personaje nada fácil. Ella acaba siendo lo mejor de la cinta. Está soberbia cuando se contiene y descomunal cuando se desmanda, mil veces mejor que la mejor Penélope Cruz de las películas del director manchego. No es solo la cara bonita de turno del cine español, aquí hay actriz para rato.




Marisa Paredes a quien siempre se exigirá lo mejor de sí misma en el cine Almodovariano solo se deja ver en el momento de la hoguera, mientras personajes como los de Eduard Fernández y Roberto Álamo chirrían en esta película, solo que quizás tengan la coartada del libro de Jonquet, que por cierto no me he leído. Tampoco faltan los habituales colores del cine del director manchego con la fotografía de José Luis Alcaine que fue premiada en Cannes o la siempre subyugante y embriagadora música de Alberto Iglesias.

Como tratar temas como la ciencia, la transexualidad, el drama familiar o la venganza y sacar partido e incluso humor de ello, pocos pueden hacer esto sin caer en el ridículo. Inverosímil en algunos momentos, en otros realmente conmovedora, nos encontramos ante una de las películas más referencial y autorreferencial de su carrera. Una película en el que el fallo principal de Almodóvar es ser él mismo, pero de no ser así no sería más que un simple telefilm de tres al cuarto. Capaz de acercarnos al mayor horror y hacer que nos riamos con lo que hemos visto, la decimoctava película del director de películas como “Hable con ella” es sin duda una de las películas más extrañas de su filmografía. No será lo mejor que ha hecho pero “La piel que habito” tiene algo.

Lo mejor: Elena Anaya y la música.

Lo peor: Lo de "Tigrinho" por los cigarrales sobra.



miércoles, 13 de julio de 2011

Tokio Blues (Norwegian Wood)

           Mi primer contacto con la obra de Haruki Murakami fue el libro que da nombre a esta película. Hoy, varios libros suyos después, pese a que todavía no me he leído todos, aunque estoy en ello, puedo decir que es mi escritor favorito.

Me gusta mucho su forma de escribir, sencilla, pero llena de matices, el japonés, no se como ni porqué siempre encuentra ese punto que hace que sus libros se conviertan en una experiencia única para el lector, ese punto en el que lo cotidiano adquiere otra dimensión, sus libros enganchan de una manera increíble.


Pero aunque existan los típicos prejuicios por llevar al cine novelas de éxito, esta película dirigida por Tran Anh Hung (Cyclo, El olor de la papaya verde) consigue un buen resultado, eso sí, siempre que no se compare con el libro. La historia narra la vida de Watanabe un estudiante japonés que se encuentra en el Tokyo de los años 60 en el que dos mujeres Naoko y Midori por decirlo de alguna manera "le traen de cabeza" (tampoco es plan de desvelar la trama) leánse el libro, que está muy bien.

Aunque quizás la elección del casting no haya sido la mejor, tan sólo Rinko Kikuchi (Babel) en su papel de Naoko logra captar la esencia de su personaje, mientras Midori (Kiko Mizuhara) no lo hace del todo mal, pero el protagonista, Watanabe (Kenichi Matsuyama) no hay por donde cogerle, se pasa toda la película con la misma cara, no me convence nada.

Una de las cosas que se echa de menos en esta película es que los personajes de Midori y Nagasawa están muy mal aprovechados, podían haber dado más juego. Pero si hay algo que me gusta de la película son sus silencios, sobre todo mientras Naoko y Watanabe pasean, en los que solo existen los sonidos de la naturaleza, esa que describe tan bien Murakami en la novela, con algunos momentos que ha trasladado bastante bien del libro a la pantalla el director vietnamita. Impagable el travelling que realiza el director cuando Naoko y Watanabe caminan por los alrededores del sanatorio mental, de lejos lo mejor de la película.



Uno de los grandes aciertos de este film es que cuenta con la colaboración de Lee Ping Bing, director de fotografía de algunas de las películas de Wong Kar Wai, que añade una paleta de colores haciendo que la película sea un deleite visual. Esa luz o falta de la misma, siempre es increíble y realmente bella.

Algunas de las críticas que ha recibido la película vienen por la música, el libro tiene multitud de referencias a temas jazz de los 60, pero se ha optado por una banda sonora (bastante recomendable) compuesta por Jonny Greenwood (Radiohead) y tres temas de Can: "Mary, Mary, So Contrary", "Bring Me Coffee Or Tea" y "Don’t Turn The Light On, Leave Me Alone". De hecho he visto carteles en periódicos promocionando esta película, en la que aparecía casi más grande que el título la siguiente leyenda: "Banda sonora compuesta por miembro de Radiohead". ¡Mother of God!.

En definitiva, si te has leído el libro y esperas una versión fidedigna, mejor que gastes el dinero en otra cosa, pero si no lo has leído seguramente te guste, porque como película posee mucha belleza estética, aunque a veces parezca realmente cursi, pero repito, si separas película de libro (no es fácil), pues oye, tampoco está tan mal.

Lo mejor: Su estética y la escena del sanatorio mental.

Lo peor: Algunos personajes están poco aprovechados.



jueves, 23 de junio de 2011

Día de la Música (Madrid) - 18 y 19 de Junio

         Ya llega el calor, y con el los festivales, y llegan al norte, al sur, al este y al oeste, pero en el centro ¿festivales?, si acaso el Dcode que se celebra este fin de semana (con precios prohibitivos) o este festival que se celebró el pasado fin de semana.

La verdad es que había un cartel bastante majo. Grupos como Caribou, Janelle Monáe, Anna Calvi o Glasvegas no están todos los días en nuestro país, y el precio, 26 euros por los dos días en relación calidad-precio no está mal, pero la organización ha sido lamentable, colas interminables, poca variedad de comida, cerveza como única opción para beber, una organización que parecía decir "dejemos que esta panda de modernos se cocine en su propio jugo", porque si a el calor axfisiante del pasado fin de semana le unimos las continuas colas que se formaban para (comida, bebida, conciertos) y también le añadimos que es un recinto muy pequeño para una gran cantidad de gente, la sensación de comodidad que se empieza a vivir en algunos festivales, aquí brilla por su ausencia.

Pero en lo que respecta a los conciertos, que es lo que importa, la cosa no estuvo mal, me hubiera gustado ver más pero es lo que hay. Aquí va una crónica de lo que sucedió en el Matadero:

Sábado 18:


Anna Calvi: Mientras entraba a el recinto, la inglesa acometía "Rider To The Sea" la primera canción de su disco homónimo, desafiando a un sol que pegaba con ganas. Canciones como "Suzanne and I", "Blackout", "Desire" o la gran versión que ha realizado del "Jezebel" de Edith Piaf sonaron en un show redondo, en el que Anna Calvi dio muestras de la gran voz que tiene y lo gran guitarrista que es, con un descomunal solo de guitarra final. Para mí, lo mejor del sábado.



The Pains Of Being Pure At Heart: No presté atención a Toro y Moi porque quería coger buen sitio para los neoyorquinos.
 No sé que decir de esta banda, la verdad, es que técnicamente ofrecen buenos conciertos, pero les falta algo. Su música es un compendio de pop y guitarras distorsionadas (dejémonos de etiquetas Noise, Twee, C86), una mezcla muy atractiva y muy bien llevada a cabo en el estudio. Pero en lo que respecta a sus directos, acaban sacando su vena mas guitarrera al final, con unos principios demasiado lentos y sin excesivo gancho. Comenzaron con "Belong" el tema que da nombre a su último disco, del que tocaron canciones como "Heart in you heartbreak" o "My Terrible Friend" y canciones de su primer trabajo como "Young Adult Friction" o "Stay Alive". De menos a más, pero no acaban de convencerme en directo.

Wild Beasts: Mi veto a la música moderna, ha hecho que desconociese de la existencia de estos británicos, que a mi juicio ofrecieron muy buen concierto, habrá que tenerlos más en cuenta, fue una gran sorpresa.

Crystal Fighters: Con Vetusta Morla, decidimos salir fuera a cenar algo y cuando volvimos los británicos estaban tocando. Fue un directo raro, tocaban varios estilos sin casarse con ninguno. Desde los acordes tropicales de "Plage" a extremos más electrónicos como "I Love London". Desconozco si tocaron la divertida versión que hacen de "Fiesta de los Maniquíes" de Golpes Bajos.

Domingo 19:


Ron Sexsmith: Había oído hablar de su música, pero la había escuchado mas bien poco, por eso decidí asistir a su concierto y me llevé una grata sorpresa. Un enorme recital.

Janelle Monáe: Mientras salía del escenario Rockdelux una enorme masa de gente esperaba ansiosa el concierto de la artista norteamericana. Mi opinión es que fue un show demasiado coreografiado, pero aunque la música en directo requiere de ciertas dósis de improvisación, shows teatrales como este, se ven pocas veces. Gran concierto y gran espectáculo, no faltaron sus éxitos "Cold War" o "Tightrope" e incluso una versión del "I want you back" de los Jackson 5. Esta mujer debería vender millones de discos.

Russian Red: Después de lo que se ha hablado, que si es de "derechas" que si "La Razón", "El País", "Jenesaispop", me esperaba que hordas de modernos (ultras) boicoteasen su concierto, pero no fue así. Me importa una mierda lo que piense, me importa su música y punto. Lo cierto es que guste o no guste su música, Russian Red suele dar unos conciertos bastante decentes, acompañada de buenos músicos como Charlie Bautista. Pero programar su concierto después del recital de Janelle Monáe fue un error y todo un bajón, aunque no estuvo mal.


Caribou: Tenía muchas ganas de comprobar de lo que es capaz Dan Snaith en directo y la verdad es que no me decepcionó en absoluto. Quería escuchar el sonido acuoso de "Swim" y acabé, como todos, empapado de ese sonido, pero también de sudor. Con todos los músicos apiñados en el centro del escenario comenzó su show con "Kaili", si no recuerdo mal. Mientras, caían canciones como "Found out", "Bowls" (un auténtico aquelarre percutivo) o "Jamelia" no faltaron tampoco "Melody May" o "After Hours" de "Andorra" su anterior disco. Finalizó el concierto con sus dos temas más conocidos "Odessa" y "Sun" como gran colofón final. Equilibrio entre diversión, baile y calidad para cerrar la noche. Muy grande.